Sí. Lo normal es un período de adaptación de dos a cuatro semanas para acostumbrarte a un colchón nuevo. Varía según la persona y el colchón que tenías antes.
Tu cuerpo necesita tiempo para ajustarse a un soporte más estable y uniforme, especialmente si vienes de un colchón viejo, muy blando o demasiado duro. Durante este tiempo puedes sentir el colchón “distinto” o más firme, y esto suele mejorar progresivamente con los días.
En Calm te damos mucho más tiempo que el estándar:
101 noches de prueba para que evalúes tu colchón con calma, en tu rutina real y sin presión.
Para adaptarte mejor:
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Usa tu Calm todas las noches (evita alternar con otro colchón).
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Asegúrate de tener una base firme y plana.
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Rota el colchón a los 3 meses (cabeza ↔ pies).
Si después de cuatro semanas aún no te sientes cómodo, sigues teniendo tiempo de sobra para probarlo y decidir.
Todos los modelos incluyen 101 noches de prueba y 10 años de garantía.