Pequeños cuidados hacen una gran diferencia. Para que tu Calm dure más y mantenga su rendimiento:
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Usa siempre una base firme, plana y estable.
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Rótalo cada 3–4 meses (cabeza ↔ pies) para un desgaste uniforme.
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Usa un cubrecolchón transpirable para protegerlo de manchas y humedad.
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Lava la funda 360° periódicamente y ventila tu habitación con regularidad.
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Evita derrames; si ocurren, limpia de inmediato con paño húmedo y jabón neutro.
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No lo dobles, enrolles ni comprimas una vez abierto.
Con estos hábitos, tu colchón conservará mejor su soporte, frescura y confort por más tiempo.